- 🌡️ Amor de verano…pero con prevención
- 💋 Los microbios escondidos en un beso
- ☀️ Tú me das cremita… la mejor prevención contra las manchas
- 😎 Protección ocular
- 🧴 Deshidratación y golpe de calor: no solo cosa de abuelos
- 🧠 Tu microbiota intestinal también viaja contigo
- 🎯 El verano no es excusa… es una oportunidad
El verano es una de las estaciones más esperadas del año. Con sus días largos, cielos despejados y temperaturas cálidas, invita a disfrutar del aire libre, las vacaciones y los momentos en familia o con amigos. Ya sea en la playa, la montaña o simplemente descansando en casa, el verano nos ofrece una pausa del ritmo cotidiano y la oportunidad de recargar energías.

En este artículo hablaré de cómo sobrevivir al verano sin perder la salud por el camino. Porque sí, en verano se liga más, viajamos más, comemos diferente, nos olvidamos del gimnasio… y si no ponemos algo de conciencia, nuestro cuerpo lo nota. Y no para bien.
Voy a hablar de:
🌡️ Amor de verano…pero con prevención
Los casos de infecciones de transmisión sexual están aumentando. En el último informe sobre infecciones de transmisión sexual (ITS) que ha publicado el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), como viene siendo habitual, se observa un aumento preocupante.
Según el documento, hay una “necesidad urgente de aumentar la concienciación pública, la prevención, las pruebas y los esfuerzos de tratamiento para abordar este creciente problema de salud pública”. El trabajo indica aumentos considerables en los casos notificados de sífilis y gonorrea.
¿El motivo?
Supongo que menos educación sexual realista y menos prevención. Las campañas de concienciación siguen existiendo, pero no sé si es mi impresión… pero antes eran más llamativas y, a la vista de los datos, mucho más efectivas. ¿Quién no se acuerda de aquel “¡Póntelo, pónselo!”?
Quizá hoy lo único que preocupa a algunas personas es evitar el embarazo. Que está claro que, cuando no es deseado, es algo complicado de gestionar. Pero hay que recordar que algunas ITS pueden dejar secuelas graves, como infertilidad o incluso cáncer.
💋 Los microbios escondidos en un beso
¿Sabíais que al besar compartís millones de bacterias? Tranquilas, la mayoría son buenas. El microbioma oral está compuesto por todos los microorganismos que habitan en la cavidad oral (boca, lengua, encías y garganta). Se han identificado más de 700 especies bacterianas diferentes.

Pero si la higiene bucal brilla por su ausencia, ese beso de película puede convertirse en el inicio de algo menos bonito. Vuestro microbioma oral influye no solo en el aliento, sino también en vuestra salud cardiovascular, digestiva y hasta en el sistema inmunológico. Así que este verano, entre el protector solar y la botella de agua, meted también un buen cepillo de dientes. Y si queréis tener una limpieza de diez, añadir hilo dental.
Un poco de historia…
La limpieza bucal ha pasado por muchas fases, desde utilizar cepillos con cerdas de animales hasta usar pequeñas esponjas naturales. El origen del cepillo de dientes se remonta a la antigua civilización china. Se utilizaban cerdas de jabalí o caballo, fijadas a un mango de bambú.

Más tarde, en el siglo XIX, Pasteur dio a conocer la teoría de los gérmenes. Como los cepillos estaban hechos con pelos de animales, proliferaban bacterias y hongos al quedarse húmedos tras su uso. Para evitar esto, se recomendaba esterilizarlos hirviéndolos en agua; aunque eso hacía que las cerdas se ablandaran y se soltaran.
El diseño que conocemos hoy se patentó en 1938 con un modelo con cerdas de nylon. Desde entonces, el cepillo de dientes ha evolucionado, con cabezales intercambiables y tecnologías de limpieza avanzadas. Hoy es un básico de higiene personal. ¡O al menos debería serlo!
☀️ Tú me das cremita… la mejor prevención contra las manchas
Aunque os pongáis protección solar, a veces aparece esa manchita en la frente o en el labio superior que no estaba antes. Y no es magia: es daño solar acumulado.
Explicado de manera general, vuestra piel obtiene su color de un pigmento llamado melanina, producida por los melanocitos cuando nos exponemos al sol. Este proceso da lugar al bronceado.
Lo que pasa es que a veces este proceso se altera, y se segrega melanina de forma descontrolada, dando como resultado la aparición de manchas. Y esa mancha que os ha salido a pesar de haberos protegido del sol todo el verano ocurre porque el daño solar se acumula. Y la poquísima radiación de este año se ha sumado a la que ya teníais de otros años.

Además, la luz azul, las hormonas y ciertos medicamentos también pueden alterar la producción de melanina. Así que, si ves una nueva mancha, lo primero: revísala. Y lo segundo: protégela bien todos los días del año, renovando el protector cada dos horas.
Tratamiento de las manchas
Manchas como el melasma o cloasma y las hiperpigmentaciones post-inflamatorias suelen responder a tratamientos con despigmentantes como la hidroquinona, el ácido kójiko o el ácido retinóico, entre otros. Para los lunares o los léntigos, el láser o la luz pulsada suelen ser más eficaces.
Si queréis saber más sobre este tema os animo a pasaros por el episodio 3.
😎 Protección ocular
El sol puede provocar efectos agudos, como la fotoqueratitis (que es una inflamación de la cornea). Estos efectos, aunque son dolorosos y pueden requerir una intervención terapéutica, son reversibles, se pueden prevenir usando gafas y no suelen causar daños a largo plazo.
Pero el sol también puede provocar efectos crónicos, que ya son más graves, como las cataratas, el pterigión, la degeneración macular o el cáncer.
🧴 Deshidratación y golpe de calor: no solo cosa de abuelos
Es importante reconocer los síntomas de deshidratación como sed, dolor de cabeza, mareo, fatiga o calambres, entre otros.

El golpe de calor es la forma más grave de estrés térmico y ocurre cuando la temperatura corporal supera los 40°C debido a una exposición prolongada o esfuerzo físico en condiciones extremas. Si sentís mareos, debilidad extrema o confusión, buscad atención médica de inmediato.
🧠 Tu microbiota intestinal también viaja contigo
En verano cambian los horarios, picoteamos más, comemos fuera, hacemos menos ejercicio… y nuestro intestino lo nota. Vuestra microbiota (ese ejército de bacterias que vive en vosotros) es muy sensible a estos cambios. Puede que aparezca estreñimiento, hinchazón, bajón de ánimo… y todo tiene que ver.
La solución es mantener algunos hábitos básicos también en vacaciones. Comed fibra, moveros y, si os pasáis un día, no os castiguéis. Simplemente retomad vuestros buenos hábitos.
Importancia de nuestra microbiota
La microbiota intestinal, ha sido cada vez más reconocida por su papel en la influencia de varios aspectos de la salud humana, incluida la salud mental y la obesidad.
La microbiota asociada a la obesidad puede influir en cómo conseguimos la energía, en la resistencia a la insulina y en la inflamación, contribuyendo al aumento de peso y a trastornos como la diabetes.

🎯 El verano no es excusa… es una oportunidad
El verano puede ser una época increíble… si no dejas que tu salud se quede en casa mientras tú haces la maleta. Disfruta, besa, viaja, baila, pero hazlo con cabeza. Usa protección, cuida tu boca, protégete del sol y recuerda que tu intestino también quiere vacaciones… pero de las que le sientan bien.
Si queréis profundizar más en cómo mejorar vuestra digestión para ganar en salud, os invito a echarle un vistazo a mi libro Tu digestión, tu salud, disponible en Amazon. Es una guía práctica y cercana para reconectar con tu bienestar desde el sistema digestivo.
Muchas gracias por estar al otro lado. Animaros a dejar vuestras valoraciones y comentarios; son clave para seguir creando contenido y resolver más dudas sobre salud.






